09 feb
2017

La central nuclear de Garoña podría reabrir en un año

Tras cuatro años en parada (desde el 16 de diciembre de 2012), la central nuclear de Santa María de Garoña, en el Valle de Tobalina (Burgos), podría empezar a producir electricidad de nuevo en un año. «El titular de la central –Nuclenor, participado por Endesa e Iberdrola– nos ha trasladado su intención de empezar a producir, tras realizar las modificaciones que faltan, en 12 meses. Es una fecha orientativa. Otras modificaciones similares han llevado un tiempo similar o incluso más», explicó ayer Antonio Munuera, director técnico de Seguridad Nuclear del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), durante la rueda de prensa celebrada horas después de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) informara de que había dado luz verde para que vuelva a operar Garoña, al que le impone diez condiciones antes de que pueda cargar combustible.

El informe en el que el CSN asegura que sería seguro que volviera a operar ha sido remitido al Ministerio de Energía y, dado que es favorable para que Garoña continúe operando, la decisión final dependerá del Gobierno (si el informe hubiera sido negativo la decisión ya no llegaría al Gobierno).

En concreto, el Pleno del CSN acordó, por cuatro votos a favor y uno en contra (el de Cristina Narbona), fijar los límites y condiciones relativas a la solicitud de renovación de autorización de explotación de la central, cerrando así un proceso largo que ha llevado tres años.

«El operador ha cumplido con las medidas que se les solicitaba en relación con las modificaciones de diseño para la mejora de la instalación», aseguró Munuera, que reconoció que los requisitos no están al 100%. «El sistema de tratamiento de gases que conocemos como ‘‘stand by gas’’, es un sistema nuevo que se les ha pedido. El titular ha hecho un edificio, pero no ha implantado entero el sistema aunque sí una parte importante. El segundo requisito fue la separación eléctrica de cables que conlleva hacer dos divisiones eléctricas que puedan resistir en caso de un fallo. Se ha implantado en la división B, pero falta la A. Tercero, el aislamiento de la contención primaria (que es lo que tiene que ver con el cableado), que está prácticamente hecho y por último protección de los equipos ante una potencial caída del techo de la turbina en caso de incendio, que está casi finalizada. Es decir, de los cuatros, dos están casi hechos, uno a la mitad y el último muy adelantado».

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Fuente: La Razón

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