Veinte años de historia demuestran que AMAC tiene una sólida razón de ser, y aún mucho trabajo por delante. No sólo podemos afirmar con rotundidad que los desafíos que impulsaron la creación de nuestra agrupación siguen plenamente vigentes, sino que son muchos los nuevos retos que se nos han planteado, ampliando nuestras miras y nuestras áreas de trabajo.
Si pensamos en la situación de 1988 cuando todavía no existía el Plan Básico de Emergencia Nuclear y el concepto de Protección Civil era todavía muy insuficiente, y la comparamos con el momento actual, podemos afirmar, sin ninguna duda, que hemos recorrido un largo camino. La gran preocupación de
AMAC no es una asociación fiscalizadora, pero sí pretendemos, en la medida de nuestras posibilidades, conocer todas las incidencias que acontecen en las centrales cuya repercusión puede afectar a la salud de la población y de su entorno, valorarlas adecuadamente y así, definir una postura de la agrupación objetivándola al máximo y evitando alarmismos innecesarios. Para ello AMAC mantiene reuniones periódicas con los consejeros del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y con los responsables de las centrales nucleares; al mismo tiempo, AMAC está incluida dentro del listado de instituciones con prioridad para recibir información del CSN sobre cualquier anomalía.
A esta situación de graves carencias en materia de Protección Civil, se unía la impresión compartida por todos los municipios en áreas de centrales nucleares, de estar condenados a un monocultivo industrial rentable a corto plazo, pero peligroso a largo. Desde el primer momento, nuestra decisión fue apostar por políticas de diversificación, para mostrar a nuestros habitantes que aquí también el desarrollo es posible.
Estos objetivos (protección civil, seguridad y desarrollo económico) justifican por sí mismos la existencia de AMAC, aún hoy en día, ya que el tiempo nos ha demostrado que los planes de emergencia sólo pueden ser operativos si se realiza un trabajo continuado de supervisión y mantenimiento, y no nos conformamos con inversiones de carácter puntual. Del mismo modo, el desarrollo económico es un reto constante, en dependencia directa de las iniciativas municipales, de la capacidad dinamizadora de los propios ayuntamientos.
Con el paso de los años, a los retos iniciales se han ido añadiendo nuevos frentes en los que volcar nuestros esfuerzos. AMAC ha sido pionera de las relaciones entre municipios nucleares de distintos países europeos y como tal, se ha erguido como líder dinamizador del desarrollo de una red de municipios nucleares, así como de las actividades de acercamiento a las instituciones europeas, llegando incluso a constituirse en promotora de movimientos asociacionistas de cooperación intermunicipal como en el caso de Alemania y Reino Unido. En una época en que la toma de decisiones se desplazaba cada vez más al ámbito comunitario, comenzó a hacerse patente la necesidad de hacer escuchar nuestra voz más allá de nuestras fronteras estatales. El hecho de que las administraciones locales estén directamente representadas ante instituciones supranacionales, supone un hito de enorme trascendencia, un logro que muestra hasta que punto AMAC ha sido capaz de evolucionar y crecer.
Nuestra experiencia europea no sólo sirve para compartir nuestra trayectoria con países donde el asociacionismo municipal está todavía en fase embrionaria. Obviamente, también nosotros hemos aprendido de las experiencias ajenas. Especialmente significativo nos resultó comprobar la aceptación que la energía nuclear tiene en muchos países de nuestro entorno donde, con total normalidad, se aceptan las instalaciones nucleares como una industria más. Entre otros motivos, la diferencia con nuestra situación se debe a la buena gestión de la información que estos países han sabido desarrollar. Por ello, AMAC se ha volcado en los últimos años en revertir este déficit en España, iniciativa que ha cristalizado en la creación de las Comisiones Locales de Información (CLIs). Las CLIs son grupos independientes formados por habitantes de los municipios que se encuentran en el área de influencia de una central nuclear, con la finalidad de aumentar la información sobre el funcionamiento de esa planta energética y hacerla llegar al resto de los ciudadanos de esos municipios.
Por último, ante la posible estrategia de reconvertir las propias centrales nucleares en potenciales almacenamientos de los residuos de alta actividad durante un medio o largo periodo de duración,
A continuación, hemos recogido algunos de los hitos más relevantes que
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